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lunes, 2 de junio de 2008

La Batalla de Trafalgar I

Escrito por jsubirats
viernes, 30 de mayo de 2008


Faltando a lo convenido en los tratados, que cuando era Bonaparte el contratante carecían de valor, Francia a quién España había cedido la Luisiana en S. Ildefonso (1800), pero que todavía no había ocupado aquel riquísimo territorio, lo vendió a los Estados Unidos, contraviniendo a lo pactado en aquel acuerdo, según el cual la Republica no se desprendería de aquel territorio más que en beneficio de España.


Godoy aspiraba a una neutralidad que permitiese a España rehacerse un poco, pero no le fue posible .Vuelto al poder Pitt , enemigo implacable del predominio francés en Europa, la guerra entre España e Inglaterra era inminente . Godoy juzgó como un mal menor-probablemente con razón- el situarse abiertamente al lado de Francia-que el ver invadida la península por el ejército napoleónico, hasta entonces incontenible y así se firmó entre Tayllerand y Azara el tratado de 19 de octubre de 1803.Este pacto que se mantuvo en secreto en un principio , pero que fue conocido pronto por el sagaz espionaje de Pitt, significaba la guerra .Esta guerra habían de hacerla unidas la viejísima monarquía Española y el novísimo Imperio Francés.

Aun cuando oficialmente permanecía la paz entre España e Inglaterra, una escuadra inglesa atacó cerca del cabo de Santa Maria, en el extremo sur de Portugal, a una escuadrilla española, compuesta por 4 fragatas: la “Medea “, la “Fama”, la “Clara” y la “Mercedes “, que venían del Río de la Plata con el tesoro del rey y con mucha riqueza de particulares. El 5 de octubre dieron alcance a esta flota, que mandaba José Bustamante, 4 fragatas inglesas, poderosamente armadas, cuyo jefe, que era el comodoro sir Graham Moore, comunicó al marino español la orden de cambiar el rumbo hacía un puerto inglés.

Bustamante, como han hecho siempre los marinos españoles, prefirió el difícil camino del honor y aceptó el desigual combate. La “ Mercedes “ estalló, con grave daño de toda la flotilla, la “ Fama “ que intentó escapar, fue apresada por los ingleses, y la “Medea “ y la “ Clara “ , desarboladas y sin gobierno, las remolcaron al puerto de Plymouth , donde los marinos españoles fueron acogidos como héroes. La neutralidad era ya imposible: La declaración de guerra del gobierno español al inglés, fue inmediata

Un nuevo Pacto de Familia se firmó en París el 4 de enero de 1805. El emperador necesitaba a la escuadra española en su proyecto de invasión de Inglaterra, resucitando los planes de Felipe II, a quien conocía a través del abate de Saint- Real. Parece que hubo el proyecto de una “armada invencible” que protegería un desembarco en Irlanda .

Prolegómenos de la batalla

Ya que la armada inglesa vigilaba estrechamente el Canal de la Mancha y las intenciones del emperador Napoleón eran de invadir las islas y aconsejado por su Ministro de Marina, Denis Decrés , urdió un arriesgado y sencillo plan para distraer a la armada inglesa, un máximo de 72 horas, que era los que él necesitaba para cruzar el Canal de la Mancha, con los 160.000 hombres, que tenía acampados en Boulogne-sur-Mer, los cuales estaban a la espera de la llegada de su escuadra.

La escuadra francesa, al mando de Villeneuve se uniría con la española (11 barcos galos a su mando y 5 hispanos al mando de Gravina), iniciando una acción contra las posesiones inglesas del Caribe, las cuales tenían como finalidad atraer a la escuadra inglesa de Nelson a defender estas posesiones. Al llegar Nelson a la isla de la Antigua a primeros de junio de 1805, la escuadra franco-española puso rumbo a la costa atlántica francesa, el plan napoleónico, bien que mal, se desarrollaba conforme a lo previsto.

Al avistar las Azores, Villeneuve fue informado de que debía integrar a sus fuerzas 10 navíos hispanos y 5 galos en el puerto de El Ferrol .Con estos recogería los fondeados en Brest y Rochefort y todos juntos partirían a apoyar la invasión. Pero ahí la suerte les fue contraria.

Un bergantín inglés avistó la flota y dio la voz de alarma, ahí se perdió el efecto sorpresa .Inmediatamente una flota inglesa partió hacia el Ferrol, mandada por el almirante Robert Calder , formada por 15 navíos los cuales se habían de enfrentar a los 20 de la flota combinada, la batalla fue a finales de julio a unas 90 millas de la costa de Finisterre. La mala táctica empleada por Villeneuve contra la armada inglesa, la cual tenia por principal virtud sus maniobras audaces y su poder de fuego, (un artillero inglés tardaba un minuto en disparar y recargar un cañón y los marinos franco-españoles ,3 minutos, pero hay otros expertos que lo que de verdad daba ventaja a los ingleses era su gran capacidad de maniobra, en la navegación de altura). El almirante aliado formó una línea en una larga hilera,(como aconsejaban los manuales en 1690). Para contrarrestar el previsible ataque de los ingleses en la retaguardia, ordenó un previsible giro a 180 grados .Esta maniobra era lenta y complicada, ya que dejaba sin cobertura a los navíos, durante media hora. Además al dar el giro el redondo las naves galas, que iban en vanguardia, quedaron en la retaguardia y los barcos españoles, en mal estado, estaban en la cabeza del convoy.

El almirante podría haber aprovechado al día siguiente la superioridad cuantitativa de sus fuerzas y la lenta retirada de los ingleses, los cuales remolcaban a los navíos prisioneros, pero ante el estupor de los mandos hispanos, ordenó dirigirse a sus navíos a El Ferrol, a resguardo.

¿Fue una mala decisión? A lo mejor no, allí tenía 29 navíos y pensaba recoger en La Coruña, 5 navíos procedentes de Rochefort y sortear el bloqueo inglés, con los 21 navíos apostados en Brest, para así proteger el desembarco en la Gran Bretaña.

Un mal entendido hizo que Villeneuve, abortara la idea original de Napoleón y se concentrara en el Mediterráneo .Este plan B, diseñado también por Napoleón ,consistía en que la flota francesa respaldara las acciones en Italia, y una vez dominado el continente ,invadir Inglaterra. Villeneuve , aislado en el canal, puso rumbo sur, hacía Cádiz . Llegó allí a finales de agosto, cuando el Emperador lo situaba en Brest, Napoleón cuando tuvo noticias de su situación, montó en cólera y preparó su sustitución.


Al enterarse Villeneuve de su posible sustitución, convoco una reunión de urgencia con los mandos hispanos y tomó la decisión, ante el asombro general, de partir del puerto de Cádiz a enfrentarse a la escuadra inglesa de Collingwood que estaba bloqueando dicho puerto, a los que se unió Nelson, que había partido del puerto de Portsmouth , el 28 de septiembre . Y comenzó la espera



Los consejos de los marinos hispanos, (Gravina, Churruca, Alcalá Galiano, Álava, Escaño e Hidalgo de Cisneros), eran de permanecer en el puerto, máxime cuando se esperaba que bajaran las temperaturas y probables tormentas(de hecho la tormenta llegó el mismo día 21 a la noche y duró hasta el 28) lo cual hubiese ido en detrimento de la flota inglesa que bloqueaba el puerto, pero la contestación de Villeneuve, fue “aquí lo único que desciende es el valor”.Lo único que consiguió Gravina era que los navíos ibéricos y galos navegaran alternados, con la intención de evitar otro Finisterre. Finalmente el 19 de octubre de 1805, la flota combinada se hizo a la mar.



Nelson, el almirante más importante de la época, tenía una idea clara de los pasos que iba a dar. Así lo comunicó a sus capitanes, lo cual elevó la moral entre su flota de bloqueo. Nelson y Napoleón fueron únicos en su tiempo por provocar guerras de aniquilación. Los resultados victoriosos para Nelson, contra los españoles en el Cabo S. Vicente (1797) y contra los franceses en el Nilo (1798) revelaron la falta de eficacia de la artillería de estos. Nelson decidió arriesgar con un ataque frontal en dos columnas.
Su propia columna (con 12 buques en línea) rompería el centro enemigo, capturaría a su almirante y haría retroceder a la vanguardia enemiga para impedir la acción decisiva. Y la segunda se realizaría destinando un número mayor de buques (15 en línea al mando de Collingwood) para ahuyentar la retaguardia enemiga (Nelson Touch). Con el fin de restringir los daños de un ataque de frente contra los costados enemigos, Nelson ordenó entrar en combate con la mayor rapidez posible, para lo cual decretó que sus barcos desplegasen todas las velas hasta llegar a la línea enemiga en lugar de limitarse al aparejo de gavias(opción que evitaba que las velas mayores se incendiaran por los cañonazos).Sus buques más grandes encabezaron sus columnas ,ya que eran los adecuados para resistir los daños , poseían el peso necesario para romper la línea enemiga y transportaban mayor peso de cañones para medirse en cuanto a potencia de fuego concentrada hasta que los barcos que les seguían llegasen en su ayuda

Nelson había concentrado su flota a 50 millas de Cádiz, manteniendo un sistema de aprovisionamiento en Gibraltar y manteniendo una cadena de comunicación a base de señales visuales (código de banderas), entre sus fragatas. Había diseñado una táctica arriesgada y podía llevarla a cabo porque confiaba en la destreza de sus tripulantes, los mejores del mundo. Llevaban 2 años embarcados, estaban bien pagados, y participaban en el botín. Los oficiales no eran tan cultos como los españoles, ni tan idealistas como los franceses. Eran prácticos, formados en el mar, para guerrear en él.
Esta táctica valiente por lo que supone aguantar al fuego enemigo hasta alcanzarlo.

1º Aprovechar las dos bandas de cada buque inglés para disparar a cada uno de los buques enemigos que quedaban a cada banda una vez alcanzada la línea enemiga, disparos dirigidos a la proa y popa, las menos protegidas.

2ª Emplear los cañones de corto alcance cargados con metralla y que tenían efectos devastadores en las cubiertas enemigas (por cierto no fueron cargados por los españoles a pesar de disponer de ellos)

3ª Al cortar la línea enemiga, los barcos que quedaban delante, debían virar y regresar para entrar en combate y perder un tiempo precioso.

4ª Una vez entre las líneas enemigas, se intentaba rodear cada buque enemigo al menos con dos propios.

5ª La acción era novedosa (solo se había empleado dos veces por los británicos) por lo que la reacción no podía estar preparada.




Villeneuve, que estuvo en el Nilo predijo sin equivocarse que Nelson no lucharía en una táctica ortodoxa de línea contra línea, sino que se concentraría contra una parte de su flota. Para contrarrestarlo, formó un escuadrón rápido de observación al mando del almirante español Gravina( con el Principe de Asturias) con el fin de intervenir con independencia de la línea de batalla allí donde se necesitase. Asimismo dio a sus mandos orden de entrar en acción con la mayor brevedad posible y recomendó tácticas de abordaje para contrarrestar la superioridad inglesa en armas de fuego.

Sin embargo, los subordinados de Villeneuve le abandonaron en plena acción. Gravina acercó dócilmente sus barcos a la retaguardia de la línea (donde también se acercaba Collingwood, tal como pudo comprobar) en lugar de aprovechar su libertad de acción para maniobrar contra el flanco de Collingwood y abortar su ataque. El almirante francés Dumanoir(Formidable) , al mando de la vanguardia aliada, se quedó inmóvil ante la maniobra inicial de Nelson contra la vanguardia antes de atacar el centro , y por ello llegó tarde a ordenar a sus barcos que regresasen y apoyasen el centro (un movimiento todavía más retrasado con el ligerísimo viento , hasta el punto de que tuvieron de recurrir a los botes para remolcarlos

Collingwood( en su recién reparado Royal Sovereing, de primera clase) fue el primero en acometer. Se situó entre el Santa Ana y el Foulgeaux, y comenzó la carnicería. Tan próximos se enfrentaban el Royal Sovereing y el Santa Ana que las balas de los cañonazos chocaban en el aire. Nelson, en el Victory, dirigió su columna por el centro. Los primeros barcos británicos que entraron en acción sufrieron el grueso de las bajas.

Sin embargo la embestida de Collingwood despejó una brecha por la cual se deslizaron el Belle Isle y otros navíos ingleses, que atacaron conjuntamente el centro franco-hispano.

Una milla y medía al norte, después de resistir impertérrito las descargas del Bucetaure y el Santísima Trinidad (la carrera frontal le impedía disparar, puesto que las baterías de los barcos eran laterales), Nelson logró superar el navío de Villeneuve .La salió al paso la Redoutable , pero el daño ya estaba hecho, por el hueco abierto se metieron cinco navíos ingleses más , que se dedicaron a inmolar al monumental Trinidad y al Bucetaure. Fue el momento álgido de la batalla, minutos después de la una de la tarde.

Banda contra banda, el Victory y el Redoutable se llenaban de plomo: En la cubierta, enarenada para que no resbalasen con la sangre, yacían cadáveres y despojos .Los difuntos eran echados al mar para no estorbar. Sólo en el Redoutable , al que terminaron acosando tres británicos , se contabilizaron 487 muertos y 81 heridos al final de la jornada.
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Los intentos franceses de utilizar tácticas de abordaje se quedaron en nada frente a los cañones cortos, de calibre pesado de los ingleses


Pero los ingleses no salieron indemnes del choque, una bala salida del Redoutable mordió el pecho de Nelson, que como siempre vestía su ostentoso uniforme de gala. Continuó dirigiendo a los suyos hasta que murió, ya sabiendo que era el vencedor aquel mismo día, a las cuatro y medía de la tarde. Dos horas antes había bajado su pabellón el Bucentaure , tras luchar valerosamente “¿ No hay una bala para mí?” , continuaba gritando Villeneuve, desesperado con la cubierta destrozada. A las cuatro en punto se había rendido el Santísima Trinidad, igualmente deshecho y hubo de hacerlo el Bahama pese a lo intrépido de su comandante, Alcalá Galiano, que perdió la vida en la batalla.




También cayó la retaguardia de los aliados, done se batieron con coraje Gravina, en el Príncipe de Asturias, o Churruca, fulminado en el S. Juan Nepomuceno. Mientras se sucedían los actos heroicos, también había lugar para las prudencias sospechosas (el San Leandro, español o el Neptune, francés) participaron desde lejos y en franca cobardía. Mientras unos entregaban su vida, como el contralmirante francés Magon, la
vanguardia tomaba distancias con el “Formidable”, del almirante Dumanoir(1) a la cabeza


Este buque hizo caso omiso a la señal número 5, reiterada por banderas en toda la formación combinada: “A los que por su actual posición no combaten, tomar una que los lleve rápidamente al fuego”.Pero el Formidable, seguido por sus compatriotas Mont-Blanc, Scipion, y Dugay-Trouin, escabulló la responsabilidad. Otros franceses, como Infernet, en el Intrepide y los navíos ibéricos S. Francisco, S. Agustín y Neptuno, desobedecieron la retirada prematura. Aunque tarde, resolvieron virar y encaminarse a la acción. Preguntado por Dumanoir adónde se dirigía, el capitán del Neptuno, Valdés respondió con desprecio “al fuego”.Peleó como los demás rebeldes, hasta la últimas consecuencias.



En la retaguardia, alrededor de las cinco de la tarde, el Príncipe de Asturias abandonó la lucha desigual contra los ingleses Dreadnouht, Thundeer y Revenge .Gravina, herido y a cargo de toda la flota por el apresamiento de Villeneuve, comprendió que todo estaba perdido. Reunió el San Justo, el San Leandro y el Montañés (nacionales), y a los galos Indomtable ,Neptune, Pluton, Argonaute y Héros, e indicó marchar a Cádiz…..derrotados









Pese a las numerosas bajas aliadas (4.408 muertos, 2.545 heridos y unos 7.500 prisioneros; los ingleses tuvieron 450 muertos y 1.200 heridos), solo el Achilles galo se hundió en la batalla, por explotar su santabárbara. Los británicos capturaron y remolcaron a Gibraltar al S. Juan Nepomuceno, Bahama, y el S. Ildefonso y el Swiftsure , francés, Un violento temporal (las predicciones que los mandos españoles habían esgrimido para evitar la salida de la flota, fondeada en Cádiz y que presumiblemente hubiera provocado graves daños a los buques ingleses que bloqueaban la entrada al puerto) terminó los días siguientes con muchos navíos ,pocos consiguieron fondear en Cádiz. De los 18 buques galos, sobrevivieron 5 y las misma cantidad de los 15 peninsulares.



Esta batalla dio al traste con la intención de invadir Inglaterra, tal como el lord del Almirantazgo John Jervis había dicho con sorna en 1801 “Yo no digo que los franceses de Napoleón no vayan a venir, pero desde luego, no vendrán por mar” y supone el comienzo del poderío naval inglés, que ostentara durante un siglo.

Villeneuve fue enviado preso a Inglaterra, pero fue puesto en libertad bajo palabra. Volvió a Francia en 1806. El 22 de abril de 1806 se le encontró muerto en su habitación del hotel Patrie de Rennes, la versión oficial habló de suicidio, pero su cuerpo se encontró apuñalado en el pecho seis veces.

(1) Dumanoir fue llevado a consejo de guerra, pero no encontraron motivos para condenarlo




FUENTES

La Historia de España, por el Marqués de Lozoya.

La batalla de Trafalgar, por G. Sarasúa.

Combate en Trafalgar. Vindicación de la Armada Española. Impreso de orden superior 1850.

Cabo Trafalgar, de Arturo Pérez Reverte.

Hombres y Naves entre dos épocas, de Juan Cayuela Fernández, Ariel Barcelona 2004.

Trafalgar. Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós.

Trafalgar, la gran batalla de Nelson, por Julián Elliot.

Trafalgar por Jeremy Black..